"Recuerdo todos los planes que teníamos, y que yo me creía y que nunca sé si tú los dijiste en serio. Y qué triste es la muerte de la ilusión, de golpe y porrazo dejas de ser una niña y te topas con la realidad que te hace pedazos, y te clava cada uno de los trozos para hacerte herida, y la gente te dice cuando te ve sangrando, que así es la vida.
Y ya no me quedas tú, que me salvabas de la gente. Ahora ya solo me queda la vida.
Ahora ya no querré que todos los semáforos estén en rojo, pero te seguiré viendo en cada uno de ellos.
Y este verano ya no habrá helado de turrón, sólo pediré el de kinder bueno.
Y nadie me dirá lo mal que me quedan los vaqueros de tiro alto, ni lo bonito que está mi culo sin ellos.
Y ya no podré soñar que despierto a tu lado y despertar y ver que no es solo un sueño.
Y ya no hay más.
Ya no habrá más.
Todo lo que pudo ser ahora es solo nostalgia y melancolía. Y a mí todo esto me puede. Te juro, mi vida, que me puede.
"